Llega el final del trimestre, fecha en la cual todos los Emprendedores de este país deben presentar la declaración del IVA (modelo 303). Es en este momento, cuando comienza “el mercadillo de facturas falsas”.

Los profanos en la materia se preguntarán ¿pero para que sirve tener una factura falsa?

Veamos un simple ejemplo. Pensemos en el caso de una empresa de Servicios. Las empresas de servicios tienen una particularidad: el origen de sus ventas reside en el capital humano (salvo en el caso de que subcontraten los servicios que prestan, en cuyo caso, el origen de sus ventas residiría en sus proveedores de Servicios). Por esta razón, sus gastos de Explotación suelen tener un alto porcentaje de Gastos de personal. Los Gastos de personal tributan por el IRPF, pero no por el IVA. Esto no es así en una empresa de Productos, en las cuales el origen de sus ventas está en la materia prima que compran y procesan, y sobre la cual, obtienen un margen.

Supongamos el siguiente ejemplo: Esta empresa de Servicios factura un trimestre 100.000 €, lo que supone que ha repercutido un IVA a sus clientes de 21.000 € (IVA del 21%). Por diversos gastos (Publicidad, Energía, Formación, Servicios recibidos…etc), esta empresa puede justificar un IVA soportado de 10.000 €.

Por lo tanto, la declaración de IVA quedaría de la siguiente forma:

21.000 € (IVA repercutido) – 10.000 € (IVA soportado) = 11.000 € de IVA a favor de la AEAT

Declaración de 11.000 € “a pagar” a Hacienda al final del trimestre.

¿Cómo actúan algunos emprendedores cuando su Asesor les dice que tienen que pagar en los próximos días 11.000 € a la AEAT? Se buscan una factura Falsa, que justifique que tienen un IVA soportado superior, por ejemplo 10.000 €, de tal forma que al final el resultante sea de 1.000 € a favor de la AEAT, en lugar de los 11.000€ reales que debería haber pagado.

No pretendo hacer un alegato en defensa de los defraudadores de este país. Sin embargo, creo que es justo aclarar el perfil mayoritario de pequeños empresarios que practican este fraude. No piense el lector que se trata de gente sin escrúpulos y poco solidaria, que lo único que pretenden es lucrarse, NO. En los muchísimos años que llevo viendo negocios nacer y morir, al final es más sencillo que todo eso. La presión fiscal de este país es tan grande con el pequeño empresario, que cuando llega la hora de pagar el IVA, sencillamente el empresario no tiene ese dinero. Simplemente eso.

La realidad dice que si los pequeños empresarios de este país pagasen todos los impuestos que deberían, desaparecería un 30% más de negocios de los que vienen desapareciendo cada mes.

En los siguientes blogs, explicaremos quién y cómo se lucran con las Facturas Falsas y las consecuencias de esta práctica, así como las medidas en contra por parte de la AEAT.